ANSIEDAD. CUANDO TU CABEZA NO TE DEJA DESCANSAR
Seguro que alguna vez has sentido que tu cabeza va por libre. Que tú quieres estar tranquilo/a, pero los pensamientos no paran. Apagas la luz para dormir… y justo ahí tu mente decide repasar todo lo que hiciste en el día, lo que tienes que hacer mañana y lo que quizá salga mal dentro de tres meses.
Eso es ansiedad. Y no, no eres la única persona a la que le pasa.
La ansiedad se cuela de mil formas distintas:
- Marta, por ejemplo, llega a su trabajo con el corazón acelerado. Cada vez que su jefe le pide algo siente que se le encoge el estómago, como si en cualquier momento fuera a cometer un error imperdonable.
- Juan se levanta con dolor de cabeza casi a diario. Por las noches le cuesta conciliar el sueño porque su mente repite las mismas preocupaciones una y otra vez: las facturas, la salud de sus padres, el miedo a que algo malo ocurra.
- A Lucía le encanta quedar con sus amigas, pero últimamente ha empezado a evitar las salidas. En los bares nota que le falta el aire, que el corazón se le desboca y que necesita escapar. Ha empezado a inventar excusas porque teme que vuelva a pasarle.
- Y está también el caso de Pedro, que por fuera parece que lo tiene todo bajo control, pero por dentro vive con una tensión constante. Siente que nunca desconecta, como si su cuerpo estuviera siempre “en alerta”.
La ansiedad no siempre se ve, pero sí se siente. Y desgasta muchísimo
¿Por qué aparece la ansiedad?
En realidad, la ansiedad es una respuesta natural de nuestro cuerpo. Es una alarma que se activa para protegernos de un peligro. El problema es cuando esa alarma se queda encendida aunque no haya nada que temer.
No es cuestión de ser “débil” ni de no tener fuerza de voluntad. Muchas veces está relacionada con experiencias pasadas, con preocupaciones que no sabemos soltar, con la presión del día a día o incluso con la forma en la que interpretamos lo que nos ocurre.
Lo que sí está claro es que cuando la ansiedad se apodera de nosotros, no nos deja disfrutar.
Lo que las personas con ansiedad suelen contar…
Quienes vienen a mi consulta suelen decir frases como:
- “Me despierto en mitad de la noche con el corazón a mil y no sé por qué.”
- “Estoy en una reunión y de repente siento que no puedo respirar.”
- “Mi cabeza no para de imaginar lo peor y me agoto solo de pensarlo.”
- “Quiero estar bien, pero siento que no tengo control sobre mi cuerpo.”
Se puede trabajar y mejorar
Aunque ahora lo sientas enorme, la ansiedad se puede manejar. En terapia trabajamos para:
- Identificar qué activa tu ansiedad.
- Aprender a calmar tu cuerpo cuando se dispara la alarma.
- Darle una vuelta a esos pensamientos que se repiten sin parar.
- Recuperar espacios de tranquilidad y disfrute en tu día a día.
No se trata de hacer desaparecer la ansiedad de golpe, sino de que deje de llevar el volante de tu vida.
Una invitación a dar el primer paso
La ansiedad no define quién eres. Es una señal de que necesitas parar, cuidarte y aprender nuevas formas de afrontar lo que te pasa.
Si te has sentido identificado/a con lo que acabas de leer, es el momento de pedir ayuda. No tienes por qué vivir atrapado en esa sensación constante. Juntas podemos trabajar para que recuperes la calma y vuelvas a sentirte dueño/a de tu vida.

