YO NO QUERÍA SER INFIEL, AHORA TENGO UNA DOBLE VIDA
Historia real pero con nombres ficticios para mantener el anonimato.
Me llamo Susana y tengo 37 años. Soy enfermera, vivo en un pueblo pequeño y llevo 7 años con Marcos. Cuando digo “llevo años” no hablo solo de tiempo, hablo de vida compartida: rutinas, domingos en familia, cenas con amigos en común, la sensación de hogar. Con él estoy bien. Es la relación que siempre había querido tener, una relación en la que me sentía tranquila y segura.
A Juan lo conocí en una urgencia. Llegó con el uniforme puesto, serio, educado, mirándome como si yo fuera la única persona en la sala. No pasó nada extraordinario… y, sin embargo, desde el primer día sentí que el corazón me dió un vuelco. Empezamos a hablar más de lo necesario teniendo en cuenta que era mi paciente. Él me pidió el teléfono y se lo dí. A las pocas horas empezamos a hablar por whatsapp. Yo sabía que tenía mujer e hijos en otra ciudad. Y aun así, algo dentro de mí decidió mirar hacia otro lado.
Al principio lo viví como una grieta pequeña. Algo que podía controlar. Una vía de escape. Con Juan me sentía deseada de una forma que hacía tiempo que no sentía. Después de varios días hablando nos vimos y tuvimos sexo, pero no era solo sexo. Era la intensidad, la mirada, la sensación de estar viva. Con él no era “la de siempre”. Era una sensación muy fuerte, incluso sentía placer al pensar que tenía control sobre él al gustarle tanto.
Y mientras tanto, mi vida con Marcos seguía.
Seguía cenando con él, planeando vacaciones, incluso hablando de casarnos. Me escuchaba decir “sí” y por dentro algo se tensaba, como si estuviera traicionando a alguien… o a mí misma. A veces pensaba que podía tenerlo todo. Otras, que estaba a punto de perderlo todo.
¿Qué podía hacer?
Mis sentimientos por Juan crecieron casi sin darme cuenta. Él me decía la verdad, me hablaba de su mujer y sus hijos con mucho cariño. Eso es lo que más me enganchó. Nunca me prometió nada que no pudiera cumplir. Me decía que no iba a dejar a su familia. Que su mujer tenía ansiedad. Que no podía hacerle eso a sus hijos. Y yo, en lugar de salir corriendo, me quedaba más. Porque su honestidad me parecía una forma de amor.
Cuando me dijo que por trabajo se iría a vivir a una ciudad cerca de mi pueblo algo se activó en mí. Sin pensarlo demasiado, empecé a buscar trabajo allí. Como si mi cuerpo hubiera decidido antes que mi cabeza. Mi plan era absurdo y, al mismo tiempo, me parecía la única salida: entre semana Juan, los fines de semana el pueblo, Marcos. Dos vidas paralelas. Era una locura, pero sentía que lo tenía que hacer para ver hasta dónde podía llegar.
Sabía que a largo plazo no era sostenible. Pero tampoco sabía cómo parar.
A Juan lo entiendo. O eso me digo. Él tiene una familia, una responsabilidad. No quiere ser el malo de la historia. Marcos, en cambio, no sabe nada. Con él me siento acompañada, querida, respetada. No me falta nada… excepto algo que no sé nombrar sin sentir culpa.
Estoy atrapada entre dos verdades que no se anulan: quiero a Marcos y deseo a Juan. Me siento leal y desleal al mismo tiempo. Fuerte y cobarde. Hay días que pienso que soy una mala persona. Otros, que solo soy una mujer intentando no desaparecer.
La ansiedad me acompaña todo el tiempo. Miedo a perder a Juan. Miedo a que Marcos descubra algo. Miedo a tener que elegir. Porque elegir significa perder. Y yo no estoy preparada para perder a ninguno de los dos… ni para perderme a mí.
A veces me digo que esta encrucijada no tiene salida. Que haga lo que haga alguien saldrá herido. Otras veces pienso que quizá el problema no es a quién elijo, sino que quizá no he sido capaz de aprender a manejar esto antes de que la bola se hiciera tan grande.
Necesito ayuda porque la ansiedad y la culpa me comen, no puedo dormir por las noches y siento que mi pareja no se merece que yo esté viviendo una vida paralela a su espalda.
Esta es la historia de Susana y enredarse en este tipo de situaciones es más habitual de lo que parece…
Si te encuentras en una situación similar y necesitas comprender y dar orden a lo que te ocurre no lo dejes más, el momento de dar un pequeño paso que te haga salir de donde te encuentras es ahora! Contacta con nosotras

