«Llevo más de 20 años con él, y aun así, hay días en los que siento que no sé quién soy ni qué quiero.»
Me llamo Carmen, soy una mujer de un pueblo en Badajoz. Tengo 51 años. No sé muy bien cómo decir esto sin que suene mal, porque yo no soy mala persona. Llevo más de 20 años con mi pareja y, si me preguntan desde fuera, diría que tenemos una buena vida, muy tranquila en el pueblo, pero yo no me siento felíz. A veces pienso en cómo sería no estar con él, pero me siento mal conmigo misma.
Nuestra vida juntos ha sido buena, tenemos dos hijos y ya están estudiando fuera. Siempre estuve trabajando, toda mi vida y ahora es como si tuviera la necesidad de vivir otras cosas que no he vivido antes. Me apetece vivir sola, no tener que preparar comidas a nadie, no tener que ir a eventos por compromiso cuando lo que me apetece es estar leyendo un libro en casa.
Esto que me pasa no ha sido de golpe, no me desperté un día pensando que ya no le quería. Fue más bien como cuando se va el calor en invierno: al principio no te das cuenta, hasta que un día te das cuenta de que llevas frío desde hace rato. Ya no siento eso que sentía antes. No me ilusiona como antes. No le echo de menos cuando no está. Y decir esto me da vergüenza y me siento culpable.
Él es bueno conmigo. Me cuida. Y precisamente por eso me siento peor. ¿Cómo se explica que no estés enamorada de alguien que te trata bien?
¿Se puede tener una vida aparentemente perfecta y, aun así, sentirse completamente infeliz?
A veces me digo que será cosa de la rutina. De los años. De que aquí todo es igual siempre. Otras veces pienso que soy desagradecida. Que hay gente con problemas de verdad y yo aquí, dándole vueltas a algo que alomejor se arregla pensando en que tengo mucho más que otras personas.
No estoy enamorada de otra persona. No es eso. Es más bien una sensación de vacío, de estar acompañada pero a la vez tengo la sensación de que mi corazón quiere estar en otro lugar, descubriendo otras cosas.
Me sorprendo pensando cómo sería mi vida sola. Y luego me asusto, porque toda mi vida la he construido con él.
También me da miedo quedarme y acostumbrarme a vivir así. A seguir por inercia, cumpliendo, siendo correcta, pero cada vez un poco más apagada. Me da miedo llegar a vieja y seguir en la misma situación.
No sé si esto tiene solución. No sé si el amor vuelve o si hay que aprender a querer de otra manera. No sé si me estoy ahogando en un vaso de agua.
Lo único que sé es que ya no quiero seguir diciéndome que no pasa nada. Porque sí pasa algo.
Por eso he pedido ayuda. No para que me digan qué tengo que hacer, sino para entender por qué siento lo que siento. Para ver si esto que se me ha ido se puede trabajar, o si lo que necesito es aprender a tomar decisiones sin tanto miedo.
A veces el amor no se rompe, se apaga despacio, y entender por qué pasa es el primer paso para decidir qué hacer con calma.
Si al leer esto has sentido que podrías haberlo escrito tú, no significa que seas mala persona ni desagradecida.
En terapia acompaño a personas que llevan años en pareja y no saben si lo que sienten es una etapa, un desgaste o una señal importante. Si necesitas un lugar tranquilo, sin juicios y sin prisas, para ordenar lo que te pasa y escucharte de verdad, puedes reservar una cita con nosotras.
A veces no se trata de irse ni de quedarse, sino de entender qué te está pasando para dar pequeños pasos que te hagan avanzar en la dirección que deseas!

